El aeropuerto de Guacimeta es el aeropuerto europeo más cercano al de Hassan. Uno en Lanzarote, el otro en El Aaiún. A un paso de su tierra, el Sáhara Occidental, Aminetu Haidar espera pacientemente en la isla sin perder las ganas de continuar luchando por su causa, la de más de varias decenas de miles de personas que viven en la otra orilla, en los campamentos de refugiados de Tinduf.
Menos de 200 kilómetros la separan de su familia y de todo en lo que cree, lo que le ha traído hasta Canarias: su convicción de que se está cometiendo una injusticia. El paisaje desértico al que está acostumbrada se convierte en otro en el que las cámaras de video, micrófonos, móviles, libretas y bolígrafos son los protagonistas. Incluso más que la propia Haidar, quien, rodeada de periódicos, lee en silencio y sólo levanta la vista de vez en cuando para mostrar su desagrado por los flashes de las cámaras de fotos.
Pero el problema de la Terminal 1 no está en los disparos de los fotógrafos, ni en las repetidas preguntas de los periodistas, está en una ausencia que la rompe por dentro: la de Hayat y Mohamed, sus hijos. Mohamed El Mami, miembro del colectivo saharaui en Lanzarote, lleva con ella desde que aterrizó, ayudándola en lo que necesita y recogiendo firmas en su apoyo, ya tiene más de 6.000. No sólo de canarios y saharauis, comunidad muy presente en Lanzarote, sino de los turistas que han pasado estos días por la isla para pasar sus vacaciones.
Ingrid Balem, conejera solidarizada con la causa de Aminetu, está también en huelga de hambre. Con la vista fija en cada movimiento de Haidar y con un cartel sobre sus piernas en el que pone "Yo también estoy en huelga de hambre", explica el motivo de su actuación: "Desde el sofá de nuestra casa no nos va a escuchar nadie, por eso estoy aquí, para hacer presión".
Mientras esto ocurre en el aeropuerto, a poca distancia, en Arrecife, los miembros de la Plataforma en Apoyo a Aminetu Haidar entregan un escrito en la Delegación del Gobierno para pedir una respuesta por parte del gobierno español. Al grupo pro saharaui, encabezado por el actor Guillermo Toledo, le acompaña una pancarta con el lema Marruecos culpable, España responsable junto a la que se hacen fotografiar.En el centro del ajetreoLa inmovilidad de Haidar, que sólo se mueve en su silla de ruedas para ir a asearse, contrasta con el ajetreo de los activistas y periodistas que la siguen. La agenda informativa durante estos dÌas en Lanzarote es un ir y venir de la capital al aeropuerto en busca de un titular: la vuelta a casa de la saharaui.
Para que esto ocurra, María Inés Miranda, portavoz de los Juristas Internacionales Defensores de los Derechos Humanos, denuncia incansablemente su situación, que califica de "un atentado contra todo el pueblo saharaui".Miranda considera que "la violación de los derechos humanos contra esta ciudadana saharaui por parte del gobierno de Marruecos está amparada por la actuación del gobierno de España".
Ante estas declaraciones, Haidar suspira.
La activista ha llegado a afirmar que prefiere estar en una cárcel de Marruecos antes que en Lanzarote."En tierra de nadie", así dijo sentirse Haidar a Boi-tia Stevens, representante de la Fundación Robert F. Kennedy, durante la conversación de más de media hora que tuvo con ella. Después de intercambiar palabras y abrazos con la saharaui, Stevens dio una improvisada rueda de prensa en la que hizo un llamamiento "por el respeto de los derechos humanos y civiles" y para que la saharaui vuelva "a salvo" a su paÌs.
La tarde en la isla de Lanzarote se oscurece, en el aeropuerto de Guacimeta no, gracias a los coloridos vestidos de las mujeres saharauis, que han ido a pasar allí la tarde para acompañar a su paisana. Se acercan las nueve de la noche, hora en la que la saharaui se retira para descansar a una habitación cedida por el aeropuerto. Haidar llama a una de sus ayudantes para pedirle que le ayude a subirse a su silla de ruedas.
Hoy el motivo es para trasladarse a descansar, mañana espera que sea para que la lleve hasta el avión con destino al Aaiún, donde está su casa y donde está su causa.